De juerga en pandemia // Arely Valdés

Y envalentonados por el subidón de cerveza calienta hocicos, vitoreamos mientras Bombón enfiló el auto hacia el centro de la ciudad. Intenté ignorar el hecho de que ahí yo era la única con licencia para conducir y que, aun si tuviera dominio del estándar, no me pondría frente al volante tras haber accedido a ese espacio relativo que me concede mi teporochidad. Continúa leyendo De juerga en pandemia // Arely Valdés

La carne de las frutas // Juan Manuel Gudiño

Esa tarde confesé a mis amigas que me excitaban mucho los olores cuando estaba en hongos pero que aún era virgen. Les describí especialmente cómo me hacían sentir los pérsimos maduros cuando los partía y comía a pedazos. Cómo su jugosa carne se desparramaba en mi boca dejando correr el néctar por mis labios, mi mentón, mi cuello, hasta cubrir mis senos de ese jugo pegajoso que tanto les gusta a las moscas. Continúa leyendo La carne de las frutas // Juan Manuel Gudiño

La gente mala // Denise Ocaranza

Le cuento sólo porque mi mamá me explicó que con usted sí podía hablar, porque es policía. Ya no sé más, sólo se me ocurre pedirle que busque bien en su casa, en cada rincón; tal vez están escondidos, porque a veces, en las noches, la rama del duraznero hace rechinar mi ventana, me despierto para acudir al llamado, pero mi cuarto tiene las paredes negras e infinitas y no me puedo escapar. Continúa leyendo La gente mala // Denise Ocaranza

Lepra // Joaquín Filio

Ahora tengo en la mesa del comedor unos jirones ridículos de piel morena; las cicatrices se revuelven entre los libros y a los lunares se los llevó el viento. No me queda otro remedio que aprender el arte de la costura y la confección o meterme de lleno a un espectáculo circense. Entender que ir por el mundo descarnado, lo convierte a uno en presa fácil. Continúa leyendo Lepra // Joaquín Filio

You Never Know // Andrés Paniagua

Bueno, solo tengo dos cosas que decir al respecto. La primera, las computadoras siempre tienen la razón, aunque esto no se trata de tener la razón. La segunda, Tribilín; uno nunca sabe, realmente estás al garete. Aprenderemos algo. “Si un marciano bajara a la Tierra, abriera un platillo y dijera ‘oye, ¿qué pasa aquí?’, yo le tiraría esa pura frase.”. Continúa leyendo You Never Know // Andrés Paniagua