Kétchup de Pomodoro

Kétchup de Pomodoro

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Tres tomates de veinticinco, dos descansos de cinco y beso mis cadenas. Primer tomate de veinticinco. Trabajo, porque sé que todo trabajo enaltece. Quiero creer que mi cuerpo es una herramienta de mí, que mis esfuerzos físicos y mentales van dirigidos a lograr mis objetivos ulteriores. No es una campaña publicitaria lo que persigue mi voluntad, qué ridículo, qué absurdo. Inocente palomita. Soy mi cuerpo, pero mi cuerpo es también otras cosas.

            Comparto mi cuerpo con el megáfono de peltre. Comparto mi cuerpo con el que soy en la mañana. Comparto mi cuerpo con un dictador alcoholizado puesto al sol. Comparto mi cuerpo con los objetivos ulteriores de No-Son-Tuyos. Pero qué generoso soy, siempre compartiéndome. Compartiéndonos, porque bien debería ser multiplicidad. ¿Qué otras cosas son mi cuerpo? Alarma y primer descanso.

            La mañana inicia con un café, un rápido inicio del sistema de autoexplotación, la revisión del correo electrónico y la primera videollamada. El almuerzo lo improviso en tiempos muertos con lo que la dieta permite. Si a esto se le puede llamar alimento todavía.

            Primer descanso de cinco. No da tiempo, imposible ser uno mismo en cinco minutos. Sin embargo, aclaro alguna duda en Wikipedia, respondo dos o tres mensajes, veo fotografías, comparto contenido. Siempre compartiéndome, tan generoso. Descargué una aplicación que facilita La Técnica, en lugar de cajas imaginarias con tomates imaginarios, un bosque de pixeles, un árbol virtual cada veinticinco. No hay animales en mi bosque fotocopiado. Además, encadenamiento colectivo, así se llama, concentración compartida con otros usuarios como una gran red neuronal para el sometimiento. Alarma y segundo tomate.

            Segundo tomate de veinticinco y beso mis cadenas. Preparo una clase sobre las intervenciones de Francia en nuestro país. Ahora, un árbol de veinticinco minutos, bosque. ¿Soy esclavo de mi voluntad? O peor aún, nadie me ha dicho que soy esclavo. Obvio. Porque no lo soy, soy libre de someterme o no. Inocente palomita. Durante el gobierno de Maximiliano de Habsburgo se dio visto bueno a las leyes liberales. Alarma y segundo descanso.

            En realidad, las actividades a trabajar son variadas, lo que agrega algo de color a la rutina. A veces las imágenes de la pantalla se abren como florecitas o revientan como tomates. Es verdad que me autoexploto, pero yo no soy yo mismo. Hay un píxel muerto en el monitor.

            Segundo descanso de cinco. En el artículo de Wikipedia: un método desarrollado por Francesco Cirillo en mil novecientos ochenta. Uno, decidir la tarea o actividad a realizar. Dos, poner el temporizador. Tres, trabajar la tarea de manera intensiva hasta que el temporizador suene. Cuatro, hacer una marca para anotar qué pomodoro se ha completado. Cinco, tomar una pausa breve. Seis, cada cuatro pomodoros, tomar una pausa más larga. Alarma y tercer tomate.

            Tercer tomate de veinticinco y beso mis cadenas. Y que no soy el contenedor donde estoy vertido. Y que el contenedor no es solo mío. Y que el contenedor está compartido con el Estado, con la norma, la expectativa, el otro. Y si el infierno son los otros, yo soy mi propio infierno. ¿Quién es el que es libre a través de mí? Alarma. Quito el grillete y cierro la sesión.

Julio 2020
Jesús de la Garza

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