De juerga en pandemia // Arely Valdés

Y envalentonados por el subidón de cerveza calienta hocicos, vitoreamos mientras Bombón enfiló el auto hacia el centro de la ciudad. Intenté ignorar el hecho de que ahí yo era la única con licencia para conducir y que, aun si tuviera dominio del estándar, no me pondría frente al volante tras haber accedido a ese espacio relativo que me concede mi teporochidad. Continúa leyendo De juerga en pandemia // Arely Valdés

La magia de los extraños // Jonathan Espíritu

Pero nadie les contesta, oyen otro estruendo; el de mucha gente que corre y casi grita, gente asustada porque pasó algo terrible e inesperado. Escuchan pasos que corren sobre el pasillo pero a pesar de que gritan con todas sus fuerzas, nadie se para a intentar abrir la puerta del baño. En menos de un minuto, todo había quedado en silencio; todo mundo había salido del edificio. Continúa leyendo La magia de los extraños // Jonathan Espíritu

La gente mala // Denise Ocaranza

Le cuento sólo porque mi mamá me explicó que con usted sí podía hablar, porque es policía. Ya no sé más, sólo se me ocurre pedirle que busque bien en su casa, en cada rincón; tal vez están escondidos, porque a veces, en las noches, la rama del duraznero hace rechinar mi ventana, me despierto para acudir al llamado, pero mi cuarto tiene las paredes negras e infinitas y no me puedo escapar. Continúa leyendo La gente mala // Denise Ocaranza

Ojos de golpe // Pablo Farías Letelier

cómo vamos a traer a ese ratoncito a la casa si ya tenemos a la Lala y la Lala se lo va a comer pues, mi niña, porque a la Lala no le gustan los ratoncitos y ya, ya, pero no llore, mi amor, míreme, hábleme, no llore, hábleme, háblame, habla, habla te digo conchadetumadre, habla, di al menos un nombre, habla, mierda, habla. Y el plástico azul que se le incrustaba más y más en el cuello porque la mano era indolente y la hundía cada vez con más fuerza en ese azul que le parecía tan, pero tan profundo, tan de abismo marino. Continúa leyendo Ojos de golpe // Pablo Farías Letelier

Experimental // Zulma Rodríguez

En una sesión, Sedina se desvistió frente a la cámara, Lili cerró los ojos y luego los abrió poquito. Sedina se quitó el uniforme escolar, se puso una camisa negra y un moño rojo de su hermano. Luego cantó algo de un chico enamorando a una chica; al final, se peinó los rizos con los dedos y aventó un beso a la cámara. Continúa leyendo Experimental // Zulma Rodríguez