Ojos de golpe // Pablo Farías Letelier

cómo vamos a traer a ese ratoncito a la casa si ya tenemos a la Lala y la Lala se lo va a comer pues, mi niña, porque a la Lala no le gustan los ratoncitos y ya, ya, pero no llore, mi amor, míreme, hábleme, no llore, hábleme, háblame, habla, habla te digo conchadetumadre, habla, di al menos un nombre, habla, mierda, habla. Y el plástico azul que se le incrustaba más y más en el cuello porque la mano era indolente y la hundía cada vez con más fuerza en ese azul que le parecía tan, pero tan profundo, tan de abismo marino. Continúa leyendo Ojos de golpe // Pablo Farías Letelier