La fiesta de la canícula // Jessica Sevilla

A las cuatro horas, algunos extremistas de la fiesta se fueron a descomponer las luces. Los cuidadosos y los mochos decidieron irse. Quizás unos diez mil. El resto de los presentes más bien sintió alegría por el percance. En ese momento todo el plan se fue a la roña. Los pods comenzaron a ensancharse. Donde había cinco entraron diez y así sucesivamente hasta formar la gran nube, que fue visible desde Tecate y San Bernardino, California.   Continúa leyendo La fiesta de la canícula // Jessica Sevilla