La gente mala // Denise Ocaranza

Le cuento sólo porque mi mamá me explicó que con usted sí podía hablar, porque es policía. Ya no sé más, sólo se me ocurre pedirle que busque bien en su casa, en cada rincón; tal vez están escondidos, porque a veces, en las noches, la rama del duraznero hace rechinar mi ventana, me despierto para acudir al llamado, pero mi cuarto tiene las paredes negras e infinitas y no me puedo escapar. Continúa leyendo La gente mala // Denise Ocaranza

Siempre hemos vivido en la montaña // Elma Correa

Entonces Gato Alado me contó que las palomas se emparejan de por vida y que solamente cantan cuando una de las dos palomas muere: es un canto de tristeza. Yo no sabía nada de eso y sentí pena por la paloma que cantaba pero después pensé que era culpa de ellas por elegir nada más a una paloma y no querer a ninguna otra. Claro, así como no iban a sufrir. Gato Alado pensaba que yo tenía ideas de persona grande y yo pensaba que tenía ideas y ya. Continúa leyendo Siempre hemos vivido en la montaña // Elma Correa