Lancelot // Diego Quintero

Una hora después Clarissa se encontraba en un techo y tenía tres muertos en su haber; todos presas fáciles. Los primeros caídos en un combate casi siempre lo eran, además le habían provisto una Glock para sumarlo a su arsenal. Saltó al próximo techo; brincó el ancho de una callejuela, luego, hizo lo mismo tres veces más hasta dar con una casa demasiado baja como para que fuese ventajoso estar sobre ella. Continúa leyendo Lancelot // Diego Quintero