Queda el sonido que se escapa // Arturo M. Olivares

retrato para teresa en cuatro actos (pasarse la luz roja)

I (camino)
llegamos a una recta
a un costado un costillar de gato
repeliendo por un momento las moscas 
con el aire que desprende la carretera
allá un olor a aceite quemado
el sol anegando irradiante los cerros
esto es 
… 	  pienso
y comienzo a dormir otra vez

esto es estar en ningún lado

la carretera vereda alrededor de un hormiguero
donde los alacranes merodean la noche
y se miran los rastros del que fuera su canto

entre la hierba alta algo susurra
el aguijón que me clava me dice su nombre
y mi piel esa débil manzana cae 
alacrán de tierra templada
tienes saliva dulce y la voz del gorrión que has sido
fuiste la punta de aquel pino
y tu existencia era la palabra
(que ante todo es triste)

entre el polvo se oculta del sol 
y es la parte más oscura de la sorpresa
presa la mano la boca la voz
del amor veneno que buscando de repente vuela

aquí que en ningún lugar estamos
bailemos porque el sol se oculte

II (aquí) (por cosas como éstas es que no me besas) (las formas de tu boca)

al mirar el vidrio el movimiento
hace al sol una briza de polvo y combustible
aquí hay una parte de ti
lo que el sol al polvo el aire al vidrio
el movimiento a nosotros
…
mis manos se deslizan
las moscas son una constelación
(limpio)
en mis manos una quemadura tenue
algo de ti hay en esto
el día comienza

estas ya no son mis manos
esto es una avenida un pozo
queda tan sólo la sensación de ellas
estos ojos ya no
…
queda el sonido que se escapa
esto ya no está
queda la sombra que imagino
En la calle puedes ver / el día que quieras / las palomas muertas que contaminamos tiradas / resecas sin olor / estáticas como la cáscara de una naranja / como el disfraz vacío de una procesión
Saldremos un día y las tomaremos para ver si pegan el salto sobre nosotros enfadadas 
y no nos soltaremos//			(no me despiertes)
aquí también te he visto
luz a través del párpado:
aquí tus manos
aquí la descripción de tu lengua

sobre tu labio un rincón del viento 
la ventana  	
pausado contempla tu respiración  el eco
de lo que fuera la destrucción  de un parabrisas
sobre el rincón de tu labio el poste
del viento tu respiración que me inquieta
la ventana que de repente se me abre
la ventana que de repente se me quiebra	

III (del lugar)

tal vez es de noche 	
y quieres la luna
como en aquel verso
que pensé leerte:	no pude:
la luna luna retomé hace un instante
y todas las sombras son tu sombra
el olor del pirú fresco alguien en una vereda opaca:
este incendio de hierba verde

/allá el destello una bocina que suena/
/no podemos nadie puede salir de aquí/
la misteriosa teresa de la morada moarada moraa
despierta en el verso que quise leerte
despierta! que quieres moverte
…
y jamás pude con el libro de la santa


yo no pude con mi papel de santa
estoy en la exposición del mineral
como sal 
		-pullido
pulido y ensordecido por la bocina de algún auto
de cierto auto que ha venido por ti
o por mí que duermo y me presento debidamente
soy quien llueve en la ventanilla constante paulatino
pasajero de gran cansancio 
/ todo me duele porque todo me está matando/
yo no pude con mi papel de vivo
me considero terminado
tú puedes escabullirte en esta piel lastimada
encontrar cada habitación como estuvo siempre 
en el vuelo del gorrión que vi en aquel pino
…
no somos el nido ni el autobús destruyéndose 
no aquí todavía
IV (del qué) 

no somos el nido ni el autobús destruyéndose 
no el avanzar de los fierros retorcidos
no somos esta picadura del alacránfrío
el constante rechinido trinitar triste que se rompe 
(inserte aquí su serie de balbuceos a partir de la palabra rompe):
NO la fábrica de ensamblaje que tenía los zapatos de la señora de junto 
ya habíamos hablado y todo estuvo bien tranquila
que aún no nos vamos de aquí no se va nadie. Nadie
y cayendo en esto el primer vistazo a la carretera 
caliente y friccionaria escupitaar de nuestro sueño
lo que queda es una bocina al fondo el huracán de carne
nos sabremos dispuestos con los asientos en orden
las palabras y lo dicho de tu nombre en orden las coordenadas de las manos
pies en polvo desnudos voces perdidas en sueños suspendidos
esto que acordamos no importa que recuerdes o sí? Por favor
el cuento que termina con la más extensa sucesión de puntos suspensivos
que son las gentes incendiando el mundo quemando sus pies
por favor crees en los árboles y las aves? ellas también aH sí
no vas a pensarlas 
Hablo a un ave que es esto? donde el pino (regreso) un ave que disfruta el aire frío
desprende su vuelo y es la sombra de un árbol espectro que contaban se-
-renidad señor pasajero
SErenidad
esto le ha llevado más tiempo así no
(y todo por decir que no se quiere vivir)
estamos que no podemos irnos y ahí está
que esto es la descripción de un cuerpo 
de la morada del aguijón que nubla el paladar
de la piel descubierta al sol  /los alacranes son arácnidos 
llenos de palabras. Mentira. Casi. El error es pensar, recuerdo, que decían tomarte esto en caso de ataque, es considerarlos a todos como seres que lastiman. Cambian, sí. La piel: las crías dejan todo sobre la madre, nosotros confundimos esas viejas ropas. Pero sí, hay lo que duele. Pero sobre todo hay sol y tierra, caricias y tierra que viven en ellos. Así van, la tierra es el caparazón más viejo./

/esto no se puede salvar, esto no, esto no/
/ayuden a más! esto no es!/
/ayuden a más! qué es esto!/
y CRACKERRAARRRCRACK!
CRACK!
Terminó

Arturo M. Olivares (1993, Puebla) En alguna parte del valle de Tecamachalco, junto a la carretera federal Puebla-Tehuacán, al pie de un cerro tepeyacac región 4, el mar se azota en un pequeño vaso de veladora.

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