Podemos armar un fuego bien grande // Martina Cruz

Luz, navaja, flor y ternura engloba unos versos que son hervidos en pequeños saquitos del té de los suelos. Sin gafas, solo recordando que se es piel. Que quemamos, que emitimos calor. Más allá de la pantalla están todos los amigos armando fogatas en alguna playa y las sonrisas los atraen hacia una selfie para subir a Instagram por 24 horas. Sobre efímero que se consume. Pero la poeta lo hace eterno en estos poemas. Martina Cruz sabe cómo transformar una actividad común en alta ceremonia.

F.E.T.E.


Cuando el médico dijo que tenían que tatuarme

le grite a mi mamá
mi padre era invisible

si me tatúan esto va a ser para siempre

me agarraron a la fuerza entre los dos
mis padres en equipo por primera vez
el médico se puso los guantes de látex y dispuso la aguja:
sobre mi pierna dibujo
un punto negro
un punto rojo

es para que caiga el rayo
dos veces en el mismo lugar

Un verano vi a mi padre meterse al mar

por última vez
su cuerpo sobrevivía a las olas 
que mordían para reafirmar su verbo 
y romper

una bandera flameaba el eslogan
punto límite
y a ambos nos pareció un buen chiste

un año después, 
fui a una playa desierta en otro país
con un hombre
que había visto unas tres o cuatro veces
él se metió a un mar hostil
con las cicatrices de la operación
recién puestas
salió del agua como salen 
los monstruos marinos
y los niños
con la certeza de ser invencibles

esa vez, nos reímos 
como se ríen los que se salvan
con la sensación de tiempo regalado
como si la vida fuera 
un jardín o un refugio
una postal de un amigo
o la espuma

hoy quiero ir al mar
caminar por balnearios vacíos
en pleno invierno
ir al mar
no para empezar ni terminar nada
de hecho
para continuar

comprendí algo 
cuando vi a una niña ver el mar
por primera vez
no sé explicarlo
pero no quisiera 
que nadie
esté en una camilla de un hospital
entrando al quirófano
sin saberlo
 

Esta es la primera vez que apago

el motor
y me quedo a oscuras
ahora me gustaría estar sola para siempre
no abrir más esta boca
hacerme de hojalata
descansar como guerrera
dormir las horas correspondientes
sonreír en los subtes
mantener algún fuego vivo
bien adentro
para poder 
entrar a mi cuerpo
y ver luz prendida en el fondo
sentir que aún hay partes de mí que quieren
sobrevivir
escribir una historia
donde mi cuerpo pueda calmarse
sin que implique una derrota
no quiero escribir solo
cuando estoy desesperada
no quiero que vivir 
sea mi proyecto violento
quiero salvarme
de una vez
quiero salvarme
de lo que hago conmigo
cuando estoy herida.
 

Tranquila, ya nos va a crecer el pelo

mientras tanto podemos seguir
enroscándonos en las camas de los hostels
compartiendo bolsa de dormir
te puedo seguir leyendo cuentos de terror
sentir que elegimos algún miedo
podemos armar un fuego bien grande
hervir agua para el té
compartir el mismo saquito de manzanilla
podés contarme qué soñaste
me comprometo a anotar cada detalle
para volver a ellos en unos meses
cuando nos crezca el pelo Candela
capaz amontonamos nuevas excusas
capaz tenes razón y no hicimos bien
los duelos
no sé
entiendo la desesperación
yo tampoco tengo nada claro
futuro es una palabra muy grande
a veces siento que pasó mucho tiempo
y aprendí
muy pocas cosas
pero por qué nos cuesta tanto Candela
tener paciencia 
con nosotras
entender que está bien no poder
Candela cuando nos crezca el pelo 
quiero que nunca más digas
tiene que haber menos de mí.
 

Desnuda en la cama

abierta
de piernas
tomando mate
me acarician la cicatriz
expuesta
al paso inevitable de los días
vuelve el verano
una vez más
transpirada
recupero el ritmo de las cosas
que frenan
me río 
solo yo sé todo lo que me costó llegar
a esta calma. 


Si los amigos tienen razón

y mi padre vive en mí
voy a torcer la historia
voy a tratar bien a mi madre
como si fuera posible
llegar a tiempo 


Martina Cruz estudió guión cinematográfico en la ENERC (Escuela Nacional de Experimentación y Realización Cinematográfica).  Publicó tres plaquetas: «Camino negro al fondo» (El Rucu Editor), «Call Center» (Rama Dorada) y «El tiempo me está tatuando» (Ausencia Editora).  Su primer libro se titula «Cuando se incendia mi casa» (Elemento Disruptivo).  Su segundo libro se titula «Un idioma que hace ruido de fósforo» (Populibros). Su tercer libro se titula «Manos como nubes» (Santos Locos). Recientemente ganó el Concurso federal de desarrollo de proyectos documentales inéditos (2020 / Argentina).Zona de los archivos adjuntos

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