El exilio de Caín // Luis Alonso Cruz

Estamos en el 2503. Esto es lo que ocurrirá con los caballeros en el futuro.

F.E.T.E.

Habían pasado tres años desde que Hernie escapó de la cárcel. Tres años alejado del negocio de las drogas, aunque un eventual pase de cocaína intravenosa o ácido para simpático no venía mal a los bolsillos, pero solo a clientes muy conocidos y discretos.

En Nupro City hay muchas formas de ganarse la vida y sobre todo pasar desapercibido para un ex convicto, desde ser cocinero hasta su último oficio, DJ. Este cambio de vida había significado un cambio que aún no le terminaba de cerrar, el vacío era algo constante que solo tenía sentido en las noches y cuando soñaba.

En el sueño, casi una constante todas las noches, iba en una caravana rumbo a una fortaleza en Jerusalén, la época la ubica en las cruzadas. Le acompañaban unas 50 personas, todos armados con lo necesario para defenderse de los asaltantes del camino. Las capas y banderas de los viajeros llevaban la insignia principal de la orden a la que supuestamente pertenecía; una rosa en fondo negro y en la parte inferior estaba en latín la frase “Caballeros de la Fe y la Devoción”

En el sueño pasaban rápidamente del día a la noche, momento en que llegaban a una cueva y dado el cansancio del viaje todos quedaban rendidos en el acto, excepto él que esperaba despierto y ansioso hasta que “eso” aparecía.

“Eso”, era una lagartija transparente, casi albina, cuyos ojos inquietantes, era de un rosado intensísimo. Siempre cruzaban las miradas, momento que el ser proyectaba en la mente de Hernie una serie de visiones que iban desde murales llenos de ángeles, planos con cálculos hechos a mano, un púlpito lleno de máquinas de sonidos y luces; escenas de batallas, algunas de las cuales había visto en documentales, en la escuela, seres deformes cuyos rostros eran atrayentes y demás cosas que no podría describir.

El sueño siempre terminaba de manera incoherente, la gente corriendo de un lado para el otro dentro de una catedral gigante, siendo pisoteada y él agazapado detrás del púlpito mientras veía como algo invisible marcaba las paredes de esa catedral con los números 1:3:2.

-Hoy es una mañana más del año 2503, es tiempo de tomar un par de píldoras e inyectarme anabólico 33, cosa que hago para mantener la masa y el tamaño que adquirí en la cárcel. Solo así es bueno salir a la calle-se decía Hernie mientras admiraba su cuerpo frente al espejo de la sala. Después de todo la vida lo había tratado bien.

Ese día estaba entusiasmado, había pactado una entrevista de trabajo, solicitaban alguien que supiera mezclar música, la paga se veía bien y bueno la zona le era familiar Nupro City Sector 15. Sí, era a 5 sectores de donde todo había sucedido. Aún estaban frescos los recuerdos de su persecución por traficar la droga The Lord, de la chica cayendo por el rasca cielo en su cumpleaños y luego la captura; pero ya era hora de enfrentar los demonios; así que se vistió para la ocasión con ese traje de aquel payaso que había matado en el basural hace tres años.

Al salir de su cuarto observó que habían empapelado toda la cuadra con unos afiches que hablaban de una Legión Minerva, pero la milicia urbana ya se encargaba de arrancarlos y luego prenderles fuego mientras golpeaba brutalmente a un par de muchachos que seguramente habían cogido de casualidad por ahí e inculpaban del “vandalismo”. Hernie no podía hacer nada y lo mejor era pasar desapercibido-Soy un ex convicto después de todo-se justificó para sí.

Cuando llegó a la cita lo recibió un tipo medio desgarbado, alto, de ojos negros y cabello oscuro. Tenía un aire de adolescente, aunque luego se enteró que tenía 42 años. Le costó unos minutos para reconocerlo; era el mismo tipo que lo había salvado hacía tres años en el basural. -Este día pinta bien- se dijo, aunque el tipo no lo reconocía a él.

El galpón de la cita, no tenía más que una mezcladora de música y dos postulantes más, un par de payasos que no tenían oído o habían sufrido algún defecto que mutó sus gustos musicales luego de aspirar tanto Locnoter. Ambos, no duraron ni quince minutos con sus mezclas.

Hernie confiaba en la mezcla que llevaba en su memoria portátil, solo que no se percató que uno de los filamentos se había sulfatado por lo que al momento de insertarla en la consola salió un mensaje de error de lectura-¿y ahora qué?- pensó.

Enoch, así recordaba que se llamaba este tipo, se acercó. Hernie se maldijo pues estaba fallando frente a él, la persona que además de haberlo salvado le estaba ofreciendo una oportunidad de trabajo. -Yo que pensaba que este sería mi día-

-Toma, trata de mezclar esto y si bailo eres el hombre que estaba buscando- fue una orden que lo sorprendió, no pensaba contar con una segunda oportunidad. Una segunda sorpresa era la forma de la memoria que él le daba para mezclar, era un reptil, una lagartija albina, -tal como mis sueños-pensó.

Los ojos del reptil memoria, de un rosa vivo, comenzaron a parpadear apenas la tocó. Era un tipo de memoria portátil de última generación, que al reconocer el tacto funcionan como un autómata y se conectan por sí solas. Era un invento más para endulzar la pereza de la gente. La lagartija se conectó a la consola mediante una especie de espina que le salía de la cola e, inmediatamente, apareció una lista de canciones como una marea incontrolable, era como ver piezas de Tetris cayendo a enormes velocidades.

-Hernie, deja que tu instinto funcione- era como una voz que sonaba en su mente que podía jurar le venía de aquella lagartija. La mezcla eran canciones del siglo XX, siglo del cual conocía algo, y especialmente de una época llamada “Madchester” en honor a la que fue la ciudad de Manchester de finales de los años ochenta y principios de los noventas del siglo XX. Lástima que la ciudad ahora sea una laguna de azufre.

Todo fluyó con la mezcla, fueron dos horas donde se sentía componiendo una sinfonía con cada canción que elegía y mezclaba. El ritmo invitaba al baile, el cual los invadió a ambos hasta el final

-Muy bien, muy bien. Mañana vente a este galpón, conocerás a mi otro socio. No tendrás que convencerlo, el confía en mí. Además, te reconocí desde que llegaste, eres el tipo que salvé en el basural; Hernie ¿no? Es bueno volverte a ver. Soy Enoch, por si no lo recuerdas- Hernie se fue del galpón con un nuevo empleo.

Esa noche tuve otra vez el mismo sueño, pero esta vez tuvo un curso diferente. La caravana, después de tantos días y noches, por fin llegaba a su destino. Todos bajaban de sus caballos frente a la catedral de la fortaleza, el ambiente era expectante y a la vez nadie dudaba de mostrar felicidad. Ya adentro, esperaban dos monjes guerreros para empezar la misa. Fue en el momento cumbre de la ceremonia, en la comunión, donde Hernie pudo ver el detalle del cáliz, tenía como relieve a un reptil, una lagartija para ser exacto.

Los caballeros hicieron una fila para recibir la bendición final; más cuando le llegó el turno a Hernie y estuvo a punto de verle los rostros a ambos monjes, todo se oscureció. Había despertado de golpe mientras afuera, el amanecer estaba llegando a Nupro City.

Esa misma mañana Hernie conoció al socio de Enoch, Kreuz. Ambos eran parecidos, solo que este último tenía una figura más marcial, como que estuviera acostumbrado a dar órdenes.

-Vamos a ir al lugar donde pondrás música desde este fin de semana- todos se dirigieron al carro-reactor.

Dentro del vehículo, Enoch inyectó una sustancia me adormeció a Hernie -disculpa es necesario que lo hagamos por seguridad del local…no te conocemos aún y además el lugar solo debe ser conocido por invitación-

Al llegar, Kreuz fue el que le inyectó otra sustancia para despertarlo – Llegamos, te presento lo que será tu local de trabajo: El Exilio de Caín- y lo que tenía al frente le recordó otra vez sus sueños; la Catedral.

-Construimos el Exilio de Caín siguiendo un patrón. ¿Has escuchado de la Iglesia de Santa Sofía? Pues nosotros seguimos el modelo de la nave y la cúpula para esta discoteca. Como verás también existe un púlpito, ese será el lugar de las mezclas, o sea, ahí trabajarás.

Acompañamos la música con un efecto en la cúpula, cada quince minutos las formas cambian; el patrón es ángeles-grifos-gárgolas-escenas de las guerras médicas-partes de la batalla de Kursk y luego todo se repite. Cada patrón es exacto y automático. Por otro lado, la proporción entre el pulpito, la nave y la entrada es así: 1:9:4, el cuadrado de los tres primeros números según este orden 1:3:2. ¿Entiendes algo de proporciones verdad?- Hernie atinó a mover la cabeza afirmativamente.

Después de la explicación, Kreuz le dio un contrato que Hernie miró exhaustivamente antes de firmar. Nada de otro mundo, condiciones de trabajo, honorarios y formalismos adicionales. Hernie lo firmó sin preguntar mucho y cuando lo hubo hecho, Kreuz sorpresivamente quemo el documento.

– Este es el ritual de confianza que tenía Tony Wilson cuando firmaba con sus bandas en su sello discográfico allá en el siglo XX ¿Estás de acuerdo?- Hernie por segunda vez solo movía la cabeza de manera afirmativa mientras pensaba que la gente de esa época era rara.

La noche del debut llegó tres días después, Hernie ya estaba en el pulpito cuando la fiesta estaba a punto de empezar. La llamaban “Reunión de la Fe y la Devoción” y algo interno se le antojaba extrañamente familiar.

Todo empezó puntual, la mayoría de las ciento cincuenta personas que estaban en la fiesta vestían al estilo cyber gothic del siglo XXI. Enoch y Kreuz vestían parecido solo que eran más marciales que el resto, en realidad ellos parecían que estaban dirigiendo un ejército en plena fiesta.

Durante las dos primeras horas de la fiesta, la gente se veía disfrutar con cada canción que ponía, incluso al poner algo suave como Covenant, veía que el ritmo de la fiesta no bajaba, pero todo cambió exactamente a la tercera hora.

Una de las paredes del local reventó y todo se volvió un infierno, la gente cayendo, pisándose, mal herida por la explosión, una maldita confusión mientras entraba la Milicia Urbana. Hernie llegó a pensar que todo eso era por él, así que instintivamente se ocultó en el púlpito. Pero estaba equivocado, la Milicia había actuado luego de que alguien había dado el aviso al Secretariado de Justicia y Protección de la Patria Insular de que La Legión Minerva haría una importante reunión. Nunca falta un informante en todas las fiestas de la ciudad, especialmente en aquellas donde ponían música que estaba en la lista prohibida del gobierno insular y el Cold Wave, el Industrial y el EBM del siglo XX estában en esa lista.

De regreso a todo este caos, Hernie escuchó que alguien le hablaba- No te habíamos contado esto- era la voz de Enoch-Kreuz y yo somos los líderes de la Legión Minerva. Sí, los que empapelamos los muros en las calles de Nupro City, así como los que causamos destrozos en los Hornos. También hemos matado personas, pero créeme ellos ya no lo eran y sí, también somos los enemigos principales del gobierno insular-

Hernie no sabía qué pensar; además el ruido de los disparos era infernal-Mira, toda la gente que está aquí ya está condenada a morir o a desaparecer en alguna de las cárceles. El motivo es que nosotros somos una resistencia que combate al gobierno unificado, pero además somos traficantes de “The Lord”, mejor dicho, lo hacemos y traficamos-

Hernie estaba furioso, quería hacer algo contra Enoch y Kreuz. Por su culpa el gobierno insular le había perseguido y no pararon hasta meterlo en la cárcel hace tres años. Pero algo en su interior le decía que no actúe, que debía escuchar.

-La fórmula se le apareció a Kreuz, mientras estaba en una catedral en lo que fue Moscú. Él me dijo que fue una epifanía.

Al frente tenía la imagen de una virgen rusa, que comenzó a despintarse hasta formar un charco en el suelo. De este emergió una cabeza, entre sólida y líquida, que vomitó una sustancia mientras, que de lo que quedaba de la virgen, se iba transformando en cadenas de carbonos, hidrógenos, sulfatos y otros elementos.

Kreuz comprendió que ésa era la fórmula de la sustancia que vomitaba esta cabeza, pero aún no entendía para que le serviría, sin embargo, al despertar de su epifanía, la apunto porque presentía que luego le sería útil.

Días después comenzaron los intentos de sintetizar la sustancia que había apuntado. Trabajamos mucho y al final quedó The Lord. Sus efectos de apertura de entendimiento es lo peligroso para este gobierno y por eso nos persiguen-

Hernie y Enoch, habían sorteado los disparos y ahora estaban a salvo en otra parte del local. Minutos antes el púlpito había explotado. Hernie miró directamente a Enoch

-Entonces todos estamos metidos hasta el cuello en esto ¿no?-

-Sí, así que toma esta pistola y comienza a matar a esos que vienen por ahí-respondió Enoch

Hernie sintió mucho placer al matar a esos milicianos, aunque el olor de tanta carne chamuscada le dejó una alergia que le duraría el resto de su vida.

De la incursión solo lograron escapar 50 personas, los demás seguro estarían muertos o en la cárcel.

-Ahora entendí que mis sueños habían predicho mi destino y que este, junto con los de Enoch y Kreuz, estarían para siempre unidos, muy a mi pesar-pensó Hernie con una sensación de falso consuelo.


Luis Alonso Cruz (Lima, Perú 1981) Ingeniero Industrial de la Universidad de Lima, con doctorado en Educación por la UNINI México. Publicó los libros Tetrameron (Fondo de la Universidad de Lima, 2003), Lumen (Nido de Cuervos, 2007); Radio Futura (Lustra Editores, 2008); Osario de Criaturas Perplejas (MiCielo Ediciones, 2014), La Música del Hielo (Pájaro en los Cables Editores, 2015) Hombre Fractal (Bisonte Editorial, 2018) y Jardín Mecánico (Editorial Primigenios, 2020. Formato E-book). Ha sido semifinalista en el concurso de poesía Paralelo Cero (Ecuador, 2020) y finalista del premio Nacional de Poesía (Perú, 2019) Tiene un blog y dos páginas de facebook. Síguelo en instagram.

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