Dios ha muerto y se lo ha llevado todo // Luis Sánchez Martín

Hay un sabor particular en la contracultura que se ha dado tiempo de madurar, como una especie de brasa que nos hace vislumbrar lo que fue una rabia que se movía como fuerza de la naturaleza y desarticuló los grandes monolitos. En este poema de Luis Sánchez Martín se siente como un canto ya templado por una búsqueda lírica que ha visto todo ser carcomido de forma violenta y de repente.

E.L.A.


Dios ha muerto y se lo ha llevado todo

Otra Navidad las cajeras del supermercado 
llevan gorros rojos y chapas con su nombre
y chalecos que rezan estoy aquí para ayudarte
y tu amigo invisible te ha regalado un lápiz de medio metro
que por un momento has soñado meterle por el culo, 
pero no, corres a favor del viento, corres en dirección contraria
a la cena de empresa y sabes que el día dos preguntarán por ti
una gripe, un malestar, y aún así el gerente y
el director financiero te llamarán al despacho para
hacerte sentir mal, pero da igual porque dios ha muerto
y se lo ha llevado todo y buscas un bar con
camareras con gorros rojos y negros pantalones ajustados
que sirvan cervezas que sepan a consejos de padre
y noches de fiesta con tus hermanos que también están muertos
pero no Brian Setzer ni Christian Slater en Very bad things.

Dios ha muerto porque tu madre pregunta dónde vas 
con la guitarra al hombro cuando te ve salir con el bajo eléctrico;
porque tu padre quiere saber cómo te va en el conservatorio
que llevas años sin pisar; porque tu hermano insiste, no duda,
SABE que te gusta tu carrera pero aún no te has dado cuenta.
Pero ya está, ya pasó, te vas con la música a otra parte.
Dios ha muerto y se lo ha llevado todo.

Dios ha muerto y tu hermana lo sabe 
por eso bendice la mesa para enfurecer a tu madre
mientras las mayores se casan a tiempo de recibir
la recompensa del sagrado sacramento —tito Luis, te llamaban— 
y luego corren a favor del viento:
no mires atrás, hermana, mamá sigue en el sofá
y papá no dice nada: va a trabajar, vuelve y no dice nada.

Es verano y ya no corre viento que perseguir
y aborreces la sal de los mares y la estupidez de la arena.
Dios ha muerto y se lo ha llevado todo
pero Harry Haller espera en la escalera que da a tu apartamento
y lee poemas de Bukowski que aún no se han escrito
y te dice «Luis, nunca dejes de creer en lobos 
porque dios ha muerto y se lo ha llevado todo»
pero tú tienes el primer vinilo de Stray Cats
rescata tu adolescencia haz que giren los gatos descarriados 
y que suene Rock this town por todo el pueblo
pronto llegará una chica con el pelo muy corto y camiseta de rayas
pero ahora rompe las camisas y engrasa bien las botas
grita contra los acordes y convierte en tinta las pesadillas
estampa contra el muro el coche que pagaron las noches tras la barra.

Dios ha muerto y se lo ha llevado todo
pero ha dejado el vodka y las pastillas al alcance de la mano
guarda todo a buen recaudo, no lo necesitas, ya no, 
ahora intenta memorizar los trazos de un Pollock 
entender por qué el Charolito sólo se fiaba de su polla
descifrar los acordes de un acelerado gipsy jazz.

Dios ha muerto y se lo ha llevado todo 
y a lo lejos, ahora así, aparece la chica del pelo corto
y la camiseta de rayas, las gafas de pasta y las deportivas de colores.
Déjala que conduzca y baje la ventanilla para que el viento, al fin en contra,
alborote tus greñas. ¡Pero cuándo te has dejado el pelo largo!

Dios ha muerto y se lo ha llevado todo
pero ella sonríe y dice que siempre aciertas al elegir la película
que te toca limpiar el baño y poner la lavadora
que mañana es domingo pero hay que madrugar
que repitas lo que has dicho —se pone nerviosa cuando no te entiende—
y sabes que eres feliz y suena en la radio una vieja canción de los cincuenta.

Subes el volumen por si acaso es todo un sueño
del que sólo el silencio puede despertarte
—es extraño, todos llevan mascarillas—
y das gracias a dios porque ha muerto
y se lo ha llevado todo.

Luis Sánchez Martín (Cartagena, España, 1978) estudió Ingeniería Electrónica y Ciencias Empresariales en la Universidad Politécnica de Cartagena, no terminando ninguna de las dos titulaciones. Actualmente estudia el Grado en Filosofía por la UNED (aunque intuye que tampoco lo acabará) y ejerce como contable en una carpintería metálica. Dirige, además, el sello editorial Boria Ediciones desde 2016.

Ha publicado el libro de relatos “Sin anestesia” (Ediciones Hades, 2014), la novela “Bebop Café” (Boria Ediciones, 2016) y el poemario “Carrera con el Diablo” (Lastura Ediciones, 2019).

Ha sido finalista de varios certámenes de relato y poesía, a destacar el III Concurso de Relatos Contra la Violencia Machista organizado por el Ayuntamiento de Terrasa (2015), el V Certamen de Relatos Pablo de Olavide (2016), las dos primeras ediciones del Certamen de Poesía La Montaña Mágica (2017-2018) y el XVIII Certamen de Poesía Dionisia García (2020).

Sus relatos y poemas han aparecido en publicaciones en papel y digitales como Manifiesto Azul, Carne Para el Perro, Culturamas, El Coloquio de los Perros, Hankover o el diario La Verdad de Murcia.

Es colaborador habitual del blog de reseñas literarias Literatura+1 y de la sección cultural ‘Leer el presente’, de eldiario.es (Región de Murcia).

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