Un mito bellamente ilustrado // Carmen Avendaño

Amamos a Pedro Lemebel. Amamos también su Tengo miedo torero (2001). Carmen Avendaño, de quien hemos publicado aquí antes algunos aforemas, comenta esta obra literaria, así como la nueva película que ha catapultado aún más la ya de por sí icónica figura de Lemebel. Los planeamientos que se hace nuestra autora son agudos y certeros. ¿Quién ha borrado la línea entre autor y personaje? ¿Acaso somos todos la Loca del Frente?

J.G.


Un mito bellamente ilustrado

Tengo miedo torero, (2001), la novela de Pedro Lemebel (Santiago de Chile, 1952) aborda un tema clásico: la historia de amor y guerra. Y por guerra no me refiero al pretexto de la dictadura chilena para aplastar a la oposición, sino al esfuerzo en proporciones extremadamente desiguales por responder con ataques estratégicos, en este caso el atentado a Pinochet, organizado por el Frente Patriótico Manuel Rodríguez, el brazo armado del pueblo. La sensación de peligro y el componente ideológico, -hay mucho más en juego- vuelven trascendental el tiempo amoroso y lo enmarcan en una urgencia. Es la química de adrenalina, endorfina y pisco sour.

Ya la novela El beso de la mujer araña (1976) de Manuel Puig (General Villegas, Argentina, 1932) abordaba la amistad-amor entre hombres en el contexto de la dictadura Argentina. En El beso… para pasar el tiempo en la celda que comparten un disidente político y un disidente sexual, este último le narra películas al otro, y es a través de su forma de contar, de su forma de ver, que se da a conocer a los lectores. El beso… de Manuel Puig es una reacción de la literatura al cine, donde podemos ver lo que el séptimo arte jamás podrá mostrar: la recepción de una película.

En Tengo miedo torero es la música la manifestación popular que anima a la literaria, engarzada en la radio y su repertorio, aunado a los comunicados característicos de Radio Cooperativa, cuya cortinilla marcial es una instantánea del tiempo en dictadura. Pero quizás la diferencia más notoria sea que en la novela chilena conocemos al personaje-narrador por su voz, su manera de hablar-pensar. La exageración del habla se traduce en estilo narrativo al escribirla: las palabras se pliegan al ritmo de la situación, incluso a su olor. Es destacable también cómo ese estilo afectado acoge tan bien el habla chilena, le toma la foto. Una foto de los 80 tomada desde los 90.

Puedo recordar mi pasaje de los libros ilustrados al puro texto. Cómo me solté de las imágenes dadas para hacer las mías. Y cómo pronto me parecieron acartonadas, distintas a las que yo hubiera elegido. Cuando hallaba un libro cuyas imágenes me gustaban ellas eran independientes. Se bastaban. No eran ilustraciones, como de cierta forma las busca quien prefiere ver la película a leerse el libro.

Mi loca del frente es más alegre que la de Alfredo Castro, actor que establece una sana distancia con sus personajes, lo que le da a sus actuaciones ese matiz levemente aséptico, no exento de atractivo. Mi loca del frente es más preocupada de su puesta en escena, tanto en el cuerpo como en el lugar que habita. Mi imagen de Carlos, por otra parte, es más seria, más introvertida, más contenida en su macho que la del mexicano. Más caballerito, más rígido, más difícil. Más chileno. Hay un mayor más bello más nuestro contraste entre ambos que pone de realce el cambio. 

Como en El beso de la mujer araña, Tengo miedo torero es la historia de una transformación cruzada, del uno en la otra, trasfondo común a las historias de amor. ¿En qué momento el frentista baja la guardia?¿En qué momento la loca del frente se convierte en la loca del Frente Patriótico?

Lo bello del cine es el proceso desnudo. El movimiento. La transformación. El cine es intrínsecamente transformista. Es tiempo travesti. El cine no es una ilustración tras otra: la loca del Frente bordando; la loca soplando las velitas; el picnic; la loca conoce el mar. El cine y la poesía no suceden después, ocurren en el curso, en la secuencia.  No hay punto, hay línea.

En esta el guerrillero cerrado se abre a la fantasía, a la suavidad y la bordadora desentendida se permite el lujo de arriesgarse por una sociedad que la niega, de solidarizarse con un pueblo vulnerable ante el poder armado de la clase dominante, versión masiva y técnica de la manada de la esquina.

Como dijo la sicoanalista Rosario Herrera Guido – o como yo lo entendí- la violencia es siempre una puesta en escena. Asustar al otro alzando la voz, sacándose el cinto, azotando la puerta del alfa romeo o sus equivalentes, sean nucleares o verbales. El problema es cuando la cuarta pared es demolida. Mantenerse dentro del drama es una forma de responder a la violencia sin salir hacia ella. Hacer show es una forma de sacudírsela. Mientras más adornada más protegida. Sedas, tules y satín; humor, estilo, inteligencia.

Escribir es otro show. Ponerse en personaje. Exponerse a través de un representante, sea un personaje o una voz poética que desarrolla una posibilidad de ser. Hacerse de papel o de voz. Protegerse. Crearse un envoltorio, bello, y desprenderse en su contenido. De ahí la importancia de dejar al autor, autora en paz.

La loca del frente es una actriz que interpreta una concepción de Lemebel. Alfredo Castro a su vez interpreta a la actriz. Pero cuando el actor se la quiere saltar, para interpretar a Lemebel, lo convierte en personaje. ¿Es la película una ilustración de la novela o una ilustración del mito Lemebel?

La bella fotografía que hace del contexto histórico un ornamento del romance y deja la dictadura en calidad de escenario; la puesta en escena que hace de los travestis caricaturas bajan el volumen de la denuncia política de la obra y la utopía de unir ambas disidencias, ante la nueva audiencia chilena, latinoamericana e internacional con menos elementos para distinguir verdad de mito. 


Carmen AvendañoSantiago, 1976. Autora de Más allá de la palabra cielo (Monterrey, 2002, El árbol ediciones), Madre Sol (Morelia, 2002, Jitanjáfora/El Árbol Ed.), Adiós Rimbaud (Monterrey, 2013, UANL). Responsable de Ediciones Moneda. Una primera edición de Nada significa nada se publicó en Chile y México el 2017 en los Libros del Perro Negro.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s