No me pienso enamorar de Jeffrey Dahmer

No me pienso enamorar de Jeffrey Dahmer:
donde hablo del continuum inorgánico después de ver Singin’ in the Rain

We have to numb our central nervous system when it is extended and exposed or we will die.

Marshall McLuhan

Empiezo viendo Singin’ in the Rain. No le creo ni tantito a Gene Kelly cuando juega al galán. Veo la lluvia roja de la sangre que brotó de los pies a Debbie Reynolds tras un maratón satánico de baile de tap. Sin embargo, no hay malicia en los ojos de Kelly. Pienso en los testimonios del rodaje. El laureado bailarín se convertía en un fascista tenebroso que gritaba y hacía trabajar a sus actores hasta casi agonizar. Décadas después, Reynolds se atrevería a preguntarle a Kelly qué había hecho para provocarle tanto odio. Él respondería sorprendido que siempre la consideró una buena amiga. Quito la película. La verdad es que le tengo poca paciencia a la trama después de acabada la maravillosa coreografía de “Make ‘Em Laugh” (tras la cual Donald O’ Connor fue a parar al hospital de extrema fatiga).

>ser yo
>ser operado de una hernia
>todo sale bien pero no
>el cuerpo deja de ser cuerpo
>quedarse incompleto

Me intriga la cosmología corporal de Gene Kelly. En contraste con el paso de suave granizo de su gran amigo, Fred Astaire, sus pasos caen al escenario de madera haciendo de balas de metralleta, como queriendo romper las costillas de un cuerpo enterrado. Su baile era violencia, por ende, su cuerpo también lo era. Perpendicular a esto, las coreografías grupales no permiten concebir un cuerpo aislado en conjunción. Entonces cuando Kelly, Reynolds y O’ Connor bailan “Good Morning”, no nos sirve hablar de tres cuerpos; hablamos de un organismo más complejo de flujos internos inestables. Los límites entre la piel de Gene Kelly y sus coprotagonistas se vuelven una puerta liminal, entonces los afectos masoquistas pasan como nodo por sus huesos y se conjugan en el otro como ese fascismo escénico. En otras palabras, la modulación del deseo en un cuerpo que rebasa su piel es el origen de la violencia. Aclaro, no lo justifico, Gene Kelly siempre fue un reverendo imbécil.

>ser
>papá no está
>mamá se fue
>los huesos blancos en el bosque forman un rompecabezas bonito
>querer estar aquí por siempre
>querer que paren los deseos

Abro mis notas después de la película. Tengo que hablar de Jeffrey Dahmer. En realidad, no tengo que, quiero. Mi deseo no es uniforme, quiero hablar de Dahmer porque me hace confrontar otro aspecto del deseo que me desagrada, ¿una parte de mi deseo quiere censurar a la otra? No, creo que este ejercicio es de tantear las distancias, no tanto un problema ético. Singin’ in the Rain me sirve para elaborar. Siento una fascinación que raya en la atracción por Jeffrey Dahmer. No quiero salvarlo o sentir piedad por él.

Creo que simplemente me gustaría abrirlo como él abría a otros chicos.   

>conducir solo en la noche
>encontrar chico pidiendo aventón
>dejar que suba al coche
>esguapo.jpg
>pensar “Mi nombre es Jeffrey Dahmer, me siento horriblemente solo y todos los días pienso en darme un tiro a los sesos”
>decirle “Mi nombre es Jeffrey Dahmey, vivo aquí cerca y tengo cerveza”
>acepta venir a casa
>besarlo
>querer estar aquí por siempre

Así como el deseo coreográfico de Kelly se extiende a cuerpos ajenos, los deseos sexuales de Dahmer rebasaron su piel. Un paria social y despersonalizado de su propio cuerpo a partir de una operación de hernia. La predilección por los chicos muertos se volvió una ventaja topológica. Inmóviles se vuelven abarcables por los flujos afectivos del asesino. Un perfecto plano de inmanencia. Un amor inorgánico. Los esquemas biológicos de lo que un cuerpo puede o no puede hacer se alejan del dualismo vida/muerte y dan paso a una dinámica alterna donde el muerto no puede conformarse con la muerte, pues su asesinato se encuentra pegado siempre en un plano que lo une por siempre a su alumbramiento. El amor de Jeffrey Dahmer se expresa en un catálogo de imposibilidades para el cadáver. La genitalidad es un factor inconsecuente, casi falto de sentido en la narrativa que el propio Dahmer se construyó ante los medios. El experto en cuerpos que dejan de ser cuerpos, Mark Fisher, dejó escrito en su tesis de doctorado:  

As body image (and organismic integrity) fade, new desires emerge. One could theorize these either as a hypersexuality – a sexuality that has escaped genital, even biotic reference, or as a post- or anti-sexuality – desires that it no longer makes any sense to describe in sexual terms.

En otras palabras, Dahmer, alienado de su cuerpo biológico y del cuerpo social, creó una especie de sexualidad en clave negativa. Negando el potencial de engendrar vida o comunidad, irónicamente se creó una especie de comunidad inmanente a partir de los muertos. Necro-Agape.

Caliento agua para el té. Busco “cuerpo sin órganos” en Wikipedia. Reviso mis notas: “Importante: aclarar que no estoy defendiendo a Dahmer y que no me interesa salvarlo. Este es un ejercicio de cartografía, no de ética”. Me doy cuenta de que estoy tratando a un asesino serial como un pedazo de carne. No siento culpa, aunque empiezo a perder el hilo del ejercicio. Se me olvida que dejé el agua hirviendo. Se evapora casi toda.

>ser aquí
>hay sangre por todos lados
>medoyasco.jpg
>pensar en pedirle disculpas
>recordar que está muerto
>pedírselas de todos modos
>no sentir culpa, pero sí náuseas

Leo análisis diciendo que lo estrecho de la comunidad fomentó las aficiones de Dahmer, ¿Se habría beneficiado del apoyo una comunidad cibernética? Me parece un salto al vacío. el internet es otro nodo de afectos y estos se configuran lo mismo para hacerte marxista que para quedar con un imbécil que quiere ser canibalizado (ver el caso del café caníbal). Al respecto Fisher dice:

Cyberspace, like the junkie’s drugs or the masochist’s machinery, does not close up the organism unto itself; it opens up the body to a set of extra-organismic affects.

Dahmer al final se volvió cristiano renacido y murió de la misma manera que su primera víctima. Uno de sus compañeros de escuela le dedicó una novela gráfica. Declaró que no debió sentir pena por su muerte, pero la sintió. La piedad también tiene ese potencial de vivir en el limbo del amor y el asco.

>ser Jeffrey Dahmer
>sentirse irremediablemente miserable

Hago una consulta rápida al tarot. Sale el ahorcado de cabeza. Interesante que salga de cabeza porque significa que está de pie. Colgando y parado a la vez. Usualmente lo interpreto como el advenir de un sacrificio que no tiene sentido.

-Esteban López Arciga, septiembre de 2020

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